«VIDEO» QUEMA DE MUÑECOS EN LA PLATA 2020 – DINOSAURIOS EN AV. 72 ENTRE 6 Y 7

ESPECTACULOS NOVEDADES TODO LA PLATA

La Quema del muñeco es una tradición ecuatoriana, en los que a última hora del 31 de diciembre y primera hora del 1 de enero se realiza una quema de muñecos para festejar el fin de año y el comienzo de uno nuevo. En Ecuador esta costumbre está presente en todas las provincias. Argentina ha adaptado esta tradición; en la ciudad de La Plata tiene la particularidad, junto a los partidos vecinos de Berisso y Ensenada, de ser uno de los pocos distritos del país donde se realiza durante la fiesta de Año Nuevo, el 31 de diciembre, la quema de momos, muñecos similares a los incinerados en otras regiones de Latinoamérica con el nombre de años viejos. Cientos de muñecos son quemados para festejar el fin de año, tradición que nació en el año 1956 en la puerta del almacén y bar de 10 y 40, de don Luis Tortora, para homenajear a un jugador de Cambaceres.​ Cuentan que los muñecos eran parte de una gran fiesta que empezaba en Navidad, donde en las calles se ponían guirnaldas multicolores que colgaban de los árboles y también había música que se pasaba desde un tocadiscos conectado a grandes bocinas colocadas también en los árboles. La confección de muñecos fue evolucionando y se fueron perfeccionando durante las décadas del ´60 y ´70, hasta que fue interrumpida y prohibida en 1976 por la dictadura militar que tomó el gobierno; pero volvieron con el retorno de la democracia y se generalizan en los 80. En los 90 hubo un cambio, porque los vecinos de cada barrio empezaron a autoconvocarse para participar en la confección. Por lo general, eran los adolescentes y jóvenes de los diferentes barrios que se reunían y planificaban el diseño y construcción del muñeco. Desde ese entonces se realizan concursos donde el mejor muñeco es premiado por el municipio platense​ y por algunas empresas de medios de comunicación. Momo 2013 en la esquina de 64 y 25. Los vecinos renuevan la tradición año a año desde 1990. Cabe destacar que más allá que sean los adolescentes los que hacen el grueso del trabajo y los más chiquitos los que se paran en las esquinas para recaudar fondos para cubrir los gastos de la confección, son los adultos más experimentados los que planifican el muñeco, no sólo el diseño sino también la estructura y la seguridad, algo que precisa seriedad y profesionalismo (intervienen arquitectos, ingenieros, estudiantes de Bellas Artes y de Diseño de la UNLP entre otros). Los muñecos son también centros de reunión para la gente del barrio, mientras terminan de armarse y durante la quema misma. «Acá pasamos música y nos reunimos con gente que no vemos casi nuca que se acerca para preguntar cómo va el muñeco, al que sienten como propio», dicen los chicos comprometidos en el armado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *